Poesía a Sant Bult por Rubén Domínguez

Dedicado al Cristo de Sant Bult y su barrio de la Xerea

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Una plaza llena de chiquillos, entre jugar y merendar ocultándose el sol, la noche se hizo llegar.

Las tantas disfrutando se nos hacía, pues gratos y enormes recuerdos nos seguirán cada día, en este barrio singular.

Con inquietud esperábamos las fiestas del barrio, pues las calles se inundaban de fervor y devoción por esperar tu llegada.

Nuestro Cristo de Sant Bult, tan pequeño e inmenso a la vez, en un anda decorada de preciosas flores rodeada, entre hombres y mujeres portando.

Un camino sembrado de murta en señal de ofrenda, el cubierto cielo se abre a tu paso, rociándote de pétalos de rosas que la gente te brindaba a tu honor.

Tantos momentos vividos, portándote a hombros con fervor y gratos sentimiento, me vienen recuerdos de las personas que estuvieron y ahora no están.

Cada parada, es un momento especial, girándote hacia las casas de las personas que nos enseñaron amarte, y ahora seguimos por los que no están, y enseñando a la vez a los que están por venir.

Recuerdo, cada año inclinarse a la que un día fue Clavariesa Mayor, una mujer invidente que su fervor era tan mayor por verte, que jamás olvidó tu rostro sereno ni tu cariño hacia su familia, el día que nos dejó pudo al fin poder volver a verte.

A ti CRISTO DE SANT BULT, doy gracias por tenerte en nuestras vidas, sigue guiándonos el resto de nuestros días.

¡¡¡VIVA SANT BULT!!!

 

Rubén Domínguez Padilla

 

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